Exposiciones

Bullenbeisser Julia Huete Del 4 de diciembre al 16 de enero A Coruña

Unas palabras antiguas para unas nuevas obras

Federica Andreoni

Un texto para BULLENBEISSER, Julia Huete

 

 

Ephemĕrus es una palabra griega, hecha de epi (ἐπί), “durante”, y hemera (ἡμέρα), “día”. Efímero es lo que dura un día, o lo que, más ampliamente, tiene una duración limitada. 

 

 

Efímera, de alguna forma, es la arquitectura que Julia Huete llama blanda: los vestidos de la ciudad, los tejidos que se utilizan en el exterior de la ciudad. El tejido no tiene una forma propia ni fija, al contrario de cualquier otro material utilizado en la construcción arquitectónica. El tejido necesita de una estructura de la cual asume la forma y a la cual se adecua; la forma del tejido es efímera. Los téxtiles usados en las obras de Julia fueron, en su momento, dispositivos para generar sombra, una función que ya perdieron, pero de la cual, en parte, siguen llevando informaciones: manchas, rasgos, desteñimientos.

Efímera también fue la existencia del Bullenbeisser, la raza de perro que da título a la exposición y que, a pesar de un gran éxito, se extinguió a principios del siglo XX y ya no existe.

 

Reiterar es literalmente repetir la repetición. Iterar, de por sí, es un verbo latino que significa repetir; el prefijo re- multiplica e intensifica una repetición ya existente.

 

La reproducción es, curiosamente, la razón por la cual el Bullenbeisser se extinguió. Su patrimonio genético no se perdió por falta de transmisión; al contrario, se perdió por dilución al mezclarse tras mucha reproducción. La raza sirvió como base para muchas otras variantes, pero dejó de existir como identidad propia y ya es irrecuperable.

Igualmente, la reproducción, o la producción en serie, es característica elemental de esta propuesta. Por un lado, se disponen los veintiún volúmenes –estructuras de cartón vestidas con los tejidos reutilizados–, iguales o casi, que habitan el espacio de la galería, rítmicamente a una misma distancia; por otro, se complementa la muestra con una serigrafía edición limitada del cartel de la inauguración, diseñada por la artista.

Las reproducciones de Julia Huete nos dejan, de todas maneras, en la incertidumbre de si el acto de reiterar intensifica o debilita, si fortalece o se diluye, si propaga o extinga.

 

Exigĕre es un verbo latino compuesto de ex, “hacia afuera”, y agĕre, “mover, empujar”.

En origen significa mover o impulsar para hacer salir, sacar de un conjunto, y luego se especializa en pesar, medir o ajustar con escrupulosidad, de donde, a la larga, deriva también un valor de reclamar con absoluta precisión.

De este verbo proceden los vocablos actuales exigente, exacto, exiguo.

 

Exacta – bien pesada y determinada– es la forma de los volúmenes y de su manera de ocupar el espacio: veintiún prismas cuadrangulares rectos y un poliedro irregular cuyas medidas de base, altura y ancho, de distancia del suelo y de distancia entre ellos, son fruto de un atento procedimiento que mezcla composición, hallazgo e intuición.

Exiguo –medido y limitado, reducido– es el uso del color; apenas un diálogo entre dos tonalidades, el verde y el blanco, que componen una conversación mínima pero aun así intensa.

Exigente –que empuja y que mueve para salir afuera– es el enfoque con que la artista aborda su trabajo de creación, paciente y concentradamente, con mucho rigor y sin hacer concesiones.

 

Exagium es una palabra latina que también procede de exigĕr, y que significa “peso”; de hecho, un exagium solidi era el término utilizado para indicar los pesos monetarios en el Imperio Romano, entre los siglos IV y V, que se utilizaban para comprobar y verificar el peso de las monedas. De exagium deriva ensayo, que indirectamente, por lo tanto, deriva a su vez de exigĕre.

 

Un ensayo es entonces un acto de medición: un proceso que sopesa, mide, pone en la balanza. El ensayo plástico presentado por Julia es un conjunto de obras en el cual experimenta y expone, con mucho cuidado, pesando y midiendo, una convergencia de inquietudes y predilecciones recurrentes en su trayectoria.

Entre ellas se reconocen la tensión y la presencia de la línea, que en este caso aparece en las aristas de los volúmenes, como si fueran casi esculturas dibujadas, y que representa una constante en el trabajo de Julia Huete, independientemente de la técnica.

También destaca el uso del medio textil, que acompaña su obra en muchas ocasiones y que no solo define la materialidad de las obras, sino que acaba influyendo en la propia identidad de las piezas, con el abanico de sus posibilidades y limitaciones.

Asimismo, las obras nos siguen contando una investigación en torno a la abstracción, que desde el cómic hasta la pintura es el fondo de un trabajo, que reduce, condensa y sintetiza.

 

Este ensayo plástico de Julia Huete nos cuenta historias de formas muy bien medidas, repetidas, que fueron algo distinto en otro momento y que quizás se puedan extinguir

 

 

* BULLENBEISSER, una investigación plástica realizada a partir del proyecto Le Beau Monde desarrollado en el marco de las Residencias Semestrales para artistas visuales 2025 del Centro de Residencias Artísticas de Matadero Madrid.

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