NACIMIENTO Y MUERTE EN LA MONTAÑA
La montaña del Perdón, en Navarra, podría pasar por una más en la geografía española: un montículo discreto, atravesado por una carretera y coronado por molinos de viento. ¿En qué momento una montaña cualquiera deja de serlo para convertirse en una montaña singular, materia de pintura, objeto de culto o escenario de una trama?
El nacimiento tuvo lugar el 24 de agosto de 2020. Aquel día, una bebé de 15 meses tocó tierra por primera vez en la falda sur.
La muerte aconteció el 17 de abril de 2026. Esa noche, un cazador y su ayudante degollaron furtivamente un jabalí en el bosque, lo subieron a su todoterreno y abandonaron la bestia, ya sin cabeza y convertida en amenaza, en el mismo lugar donde aquella niña había tocado tierra por primera vez.
“Nacimiento y muerte en la montaña” es la tercera exposición de Alberto Odériz en la galería NORDÉS. Realizada íntegramente con la tierra de la propia montaña, el escultor somete la materia prima a la intemperie del tiempo. Se trata de un proceso que ha denominado “pintura de gravedad”, en el que el viento, la lluvia, el sol y la acción humana sobre el terreno moldean el barro informe hasta convertirlo en la montaña del Perdón.
Será también el tiempo quien determine cuánto perdurará la huella de aquel nacimiento y de esta muerte antes de que ambos sean borrados por la acción del viento que todo lo mueve, la lluvia que todo lo disuelve, el sol que todo lo quema y la gravedad, que todo lo arrastra.